Después de millones de alternativas y jugadas que se podrían considerar claves para determinar el resultado, una gran defensa de conjunto de Defensor Sporting sobre el goleador Quincy Wadley, quien no logró tirar, es la que se rescata como muestra de un partido vibrante, emotivo y que tuvo en suspenso el marcador hasta la chicharra final. Los uruguayos vencieron a Peñarol por 98-95, en el Cilindro de Montevideo, y se quedaron con el primer chico del playoff al mejor de tres. Como la ventaja deportiva corresponde a los marplatenses, el segundo choque se realizará el martes en el Polideportivo, igual que un eventual tercero, el miércoles.
El estadounidense David Jackson, un ayuda base de mano caliente, fue la figura del ganador. Mortal con sus tiros a distancia, en el primer tiempo clavó seis triples sobre siete intentos, ante una defensa pasiva de Peñarol que fracasó en el intento de frenarlo de forma individual y hasta de a ratos con alguna combinación zonal.
Jackson desapareció de la escena en el tercer cuarto entre descansos programados y fallos en otros intentos pero regresó con fuerza en el último, en momentos calientes del juego, para sumar su séptima bomba (en diez intentos) y anotar cuatro libres importantísimos, sin dudar, cuando quedaban 47s y 18s, que alejaron a Peñarol de la posibilidad del triunfo.
Los marplatenses remontaron con mucho trabajo un comienzo que alteró los planes trazados. Llegaron a perder por 12 puntos, 46-34 a los 15m, un marcador demasiado alto. Había caído en la trampa de contestar ataque, inconveniente ante un rival poderoso en la ofensiva.
Cuando Román González cerró la defensa con buenos tapones (cuatro), Jason Osborne aprovechó espacios de frente al aro (dos triples) y Wadley encendió los motores en ataque (8 de 12 triples), Peñarol planchó el marcador y de un tirón igualó las acciones. Defensor Sporting contestó con el aporte de sus suplentes Gastón Páez (14 tantos), Federico Alvarez (6) y Juan Carlos Zabala (6) contra los escasos dos puntos de su rival. El local se alejó 93-88 pero un triple rápido de Tato Rodríguez alimentó la ilusión, que se robusteció con un doble de González para empatar, a 1m del cierre. Ahí fue cuando no le tembló el pulso a Jackson y se bajó el telón.









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