En Neuquén, terreno neutral, Peñarol sigue escribiendo la historia ante Quilmes que lo ve favorable, porque ganó el quinto juego de la temporada, porque ganó en cancha ajena, porque alargó el historial 44-28 y porque se metió en la final del Segundo Torneo 8.
Hubo clima, inicio de disturbios, fiesta, y un largo festejo en un partido que como se esperaba fue muy luchado pero que como espectáculo dejó conforme a todos. La clave estuvo en el primer cuarto, donde Peñarol tomó una diferencia de 9 puntos que a lo largo del juego le dejó ver siempre el tablero ganancioso, administró los nervios de Quilmes por acercarse y logró encontrar respuestas en cada momento justo del partido.
Siempre dio la sensación que Quilmes podía igualar el partido. Jugó con interminables cambios y variantes pero Peñarol tiene un recurso para cada momento. El equipo del negro Romano, cuanta con jugadores con personalidad y talento, esta combinación le permite luchar cuando el partido se presenta trabado y jugar cuando hay que hacerlo.
El mencionado primer cuarto abrió con la idea táctica de Quilmes de atacar rápido para desnudar falencias en la defensa de Peñarol. Pero la historia le salió muy mal, porque en apenas 2:15 perdió 5 pelotas seguidas que lo sacó del juego. Sebastián Rodríguez de apoco se adueño de los tiempos del partido y Peñarol hizo uso y abuso de la sobre marca al juego interior de Quilmes.
Porque las dos veces que “Tato” quedó libre facturó con sendos libres. Muruaga después de errar los dos primeros también convirtió otro. Esos golpes letales desde afuera fueron puñales, porque Quilmes trabajaba el partido con su juego interior (7 de Calderón y 4 de Robinson). Después que el conjunto de Oscar Sánchez se acomodará 12-10 a falta de 4 minutos, los triples de Peñarol lo llevaron arriba 16-25.
Esa diferencia de 9 puntos fue la osciló todo el partido. El comienzo del segundo cuarto fue todo de Peñarol que mientras laburaba y sacaba réditos con Mikulas (6 pts) ampliaba la diferencia hasta una máxima de 12 (25-37) con Muruaga (3 triples) que castigó el ratito de defensa zonal (3-2) que ensayó su rival. Quilmes recargó su ofensiva en la pintura con Calderón (11 pts) pero no tuvo variantes en el perímetro ni pudo correr el contraataque. Hubo una gran gestión defensiva de Osborne (8 reb. en el primer tiempo).
Oscar Sánchez hizo un escaso uso de Diego Brezzo, para el relevo del juego interior pero apostó mucho más tiempo con De la Fuente en cancha. Como no tenía juego ni gol con Carabajal y Juan Pablo Sánchez necesito meter a Ginóbili al lado del paraguayo Martínez. Quilmes tuvo mas juego y descontó sobre el final del parcial. La diferencia en los primeros 20 fue de 10 (38-48).
El segundo tiempo un doble rápido de Calderón achicó a 8 (40-48) pero otra vez dos triples (Rodríguez y Muruaga) alargaron la brecha (42-54). Con 12 puntos arriba Peñarol pudo trabajar el partido con inteligencia, usando la paciencia como aliado.
Se encendió Robinson, que fue más punzante en la pintura, Stanton sacó ventajas en el duelo de aleros y Quilmes en hombre a hombre pudo negar la bola interior y achicar nuevamente la diferencia hasta ponerse a siete (51-58). La aparición de Festa (5 pts) sobre el final fue muy oportuna. Un triple de Stanton achicó a 8 (63-71) cuando sonó la chicharra del tercer cuarto.
El descanso del tercer cuarto y el comienzo del último tuvo el incidente no deseado (ver aparte) y Quilmes no se desconcentró ante los hechos, salió bien del banco, metió dos libres y un doble y se puso a 4 (67-71) con mucho por jugar. Otra vez Peñarol dio una prueba de carácter con un triple de Pittman sobre la cara de Stanton y la parición de Mikulas se alejó a 9 (67-76).
Romano, supo utilizar las variantes del juego interior con Pelletieri (que casi no suma minutos en la liga) y Alejandro Diez. No tuvo empacho en meter la mano para cometer foules y terminó con un jugador afuera por cinco faltas (Mikulas) y tres con cuatro (Rodríguez – Festa y Osrborne). Aunque Quilmes es muy efectivo desde la línea (23/28, 82%) la estrategia le servía para no dejarlo jugar a su oponente. Quilmes no pudo correr y tuvo que reducir la diferencia en la línea de libres.
Sobre el final, con un gran Stanton el cervecero se puso a seis (76/82) a falta de 2:20 pero como siempre, a la hora de jugarse el todo por el todo su carencia de tiro de tres puntos (1/6) conspiró contra las intenciones de victoria. En cambio Peñarol, (5/7 en el segundo tiempo) siempre contó con el arma que destrababa cualquier defensa.
Entre la buena defensa que no permitió jugar cómodo a Quilmes, la efectividad en el tiro de tres puntos (11/19), y la personalidad para convertir en momentos claves, Peñarol se llevó el triunfo más festejado del año, dejando a Quilmes, una vez, en el camino.
Síntesis
Quilmes (80): Agustín Carabajal 0, Juan Pablo Sánchez 0, Ramzee Stanton 24, Clarence Robinson 20 y Pedro Calderón 22 (FI); Esteban De la Fuente 3, Enrique Martínez 10, Diego Brezzo 2 y Sebastián Ginóbili 0. DT: Oscar Sánchez.
Peñarol (89): Sebastián Rodríguez 17, José Muruaga 17, Josh Pittman 13, Gabriel Mikulas 20 y Jason Osborne 6 (FI); Juan Manuel Locatelli 0, Alejandro Diez 4 y Sebastián Festa 10 y Matías Pelletieri 0.. DT: Eduardo Romano.
Parciales: 16-25, 38-48, 63-71
Árbitros: Estevez – Sampietro y Fernández
Estadio: Ruca Che (3500 personas)










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