“Esto pasará a la historia”. El hombre que dijo esas palabras tenÃa el rostro lleno de orgullo y no de vergüenza. Sus ojos miraban hacia arriba con un brillo especial. LeBron James no parecÃa irritado, sino orgulloso de haber formado parte de un épico y entretenido séptimo partido. Dio crédito a quien correspondÃa y a partir de la tarde, cuando el reloj parecÃa retroceder 20 años, James fue quien habló más fervientemente a la hora de elogiar a los oponentes que habÃan logrado una rareza, estando mano a mano en su contra y obteniendo la victoria. Ese hombre fue Paul Pierce, quien hasta el domingo habÃa sido definido por lo que no habÃa sido capaz de lograr.
Ya no más.
“Jugó realmente bien -y esa es la razón por la que él pasó a la próxima ronda y nosotros no”, dijo James.
Esta es una tarde de la que hablarán todo el verano aquà en Beantown, sin importar lo que hagan los Celtics en la próxima ronda contra los Pistons, sin importar si llegan a las finales o no, sin importar si ganan o pierden en la ronda de campeonato.
Fue un dÃa en que los dos mejores talentos individuales restantes en la Conferencia Este se enfrentaron de forma histórica, donde los 41 puntos de Pierce se sobrepusieron a los 45 de James cuando los Boston Celtics vencieron a los Cleveland Cavaliers por 97-92 el domingo en el séptimo partido de su serie de semifinales de la Conferencia Este.
“Ahora tienen algo que recordar en Boston más que lo que hicieron Dominique Wilkins y Larry Bird. Recordarán lo que hicieron Paul y LeBron”, dijo James, haciendo referencia a la rivalidad que se llevó a cabo dos décadas antes -un partido del que el entrenador de Boston, Doc Rivers, formó parte jugando como armador para los Hawks en una derrota de 118-116 que lo acecha hasta el dÃa de hoy.
“Estoy muy en sintonÃa con el juego”, dijo Pierce.
Este fue el partido que Pierce esperó toda su carrera, una performance en la que se mostró digno de ser mencionado en la misma frase que James, Kobe Bryant y Tim Duncan como uno de los mejores jugadores de la liga.
Pierce hizo daño desde todos los ángulos de la cancha y en todos los perÃodos del partido, convirtiéndose en una ofensiva de un solo hombre cuando Kevin Garnett fue aplazado por él y Ray Allen desapareció nuevamente y fue mantenido en el banco por Rivers durante todo el juego excepto por 1:39 minutos del último cuarto.
Un momento caliente llegó cuando quedaba un minuto de partido. Los Celtics aferrados a una ventaja de 91-88 que P.J. Brown les dio al lograr un tiro de 17 pies con 1:21 restantes. (Brown estaba a 4-4 con seis rebotes, incluyendo 3-3 con cinco tablas en el último cuarto, en un esfuerzo que mostró cuan importante es para Pierce el haber asistido a la fiesta de jugadores en el Fin de semana All Star en New Orleans. Fue en esa fiesta en el Convention Center donde Garnett y él lo llamaron por un momento para decirle cuanto lo necesitarÃan en Boston a mediados de mayo).
Los Cavs apuntaron y perdieron, pero el rebote fue dividido entre Zydrunas Ilgauskas y James Posey, y se marcó salto.
El momento pareció durar una eternidad mientras el árbitro Bennett Salvatore esperaba que ambos jugadores se tranquilizaran y se mantuvieron quietos, y cuando finalmente lanzó la pelota, no fue una sorpresa que Ilgauskas condujera la pelota hacia James.
La sorpresa llegó cuando Pierce se puso frente a James y obtuvo la pelota primero.
“Eso es algo que intenté toda la temporada. Por suerte esta vez pude lograrlo”, dijo Pierce.
Tras que Garnett se perdiera un jumper, James corrió hacia el costado izquierdo de la cancha e intentó establecer contacto en el aro con Brown, quien se paró con las manos en alto y defendió la jugada a la perfección, forzando a James a un tiro que nunca se concretóy no dándole a los árbitros una excusa para sonar sus silbatos.
Dos tiros libres de Allen establecieron una distancia de cinco puntos entre los equipos con 18.8 segundos restantes, aunque Sasha Pavlovic la redujo a tres con un tiro con 8.6 segundos restantes.
Pierce recibió una falta siete décimas de segundo más tarde y se dirigió hacia la lÃnea con la oportunidad de congelar el partido con el primer tiro libre.
El suspenso duró pocos segundos.
El estadio entero mantuvo la respiración a medida que la pelota comenzaba a caer, y el público estalló cuando pasó por el aro.
“El fantasma de Red Auerbach nos estaba cuidando”, dijo Pierce. “Creo que la empujó en esa dirección y pasó por la red”.
La estadÃstica más importante del juego: Boston tuvo nueve rebotes ofensivos y los convirtió todos, anotando 18 puntos.
James se dirigió al vestuario apenas sonó la campana, mientras que Pierce permaneció detrás para absorber la gloria. Ambos se habÃan enfrentado toda la tarde, tomándose su tiempo durante un par de tiempos fuera para desafiarse el uno al otro, sonrisas en sus rostros.
“Estábamos como diciendo: ¿Quién va a ceder?”, dijo Pierce.
“Ambos estábamos tratando de empujar a nuestros equipos, y al igual que Dominique, me quedé corto”, dijo James. “Los fans vinieron a ver jugar a Paul Pierce y a LeBron James y a ver que muchacho llevaba a su equipo a la victoria, y dije, ‘Démosle a los fans algo para recordar’”.
Eso es lo que recibieron, y los fans de los Celtics tuvieron el bonus de un enfrentamiento en la próxima ronda con los Detroit Pistons, el ganador que avanza a las finales de la NBA.
Probablemente ese enfrentamiento sea más duro para los Celtics de lo que fue este, y va a llegar un momento en que los 14 partidos en el curso de las primeras dos rondas -ocho victorias, todas en casa, y seis derrotas, todas fuera de casa- se verá reflejados en sus piernas y en sus mentes.
De todas maneras, Rivers dijo que podrÃa ser una ventaja para los Celtics.
“Nunca estuvimos juntos en los playoffs y ahora ganamos dos series de siete juegos y dos series de cinco. Me hubiera gustado que fuera distinto, pero esto tiene que ayudar a nuestro equipo. Con lo cual hay un lado negativo en la fatiga, pero también tiene una factor positivo, que es haber pasado por todo esto”, dijo Rivers.
Las finales de la Conferencia Este comienzan el martes por la noche en Boston, y James no va a apartarse.
Todo lo contrario de hecho.
“Soy un fan del juego y hasta quizás me vean en un par de partidos”, dijo James. “Va a ser una buena serie y estoy ansioso por verla”.
Habló como un hombre que no se avergüenza de haber sido vencido por alguien que, al menos este dÃa, fue capaz de llevar a su equipo a la victoria.
A pesar de la derrota, James se mostró genuinamente entusiasmado de haber formado parte del enfrentamiento. Este fue el dÃa de Pierce, y asà lo entendió.
De alguna manera, ambos crecieron el domingo. Es una pena que sólo uno de ellos pudiera avanzar de ronda.
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